Carta de reyes de una cicloturista.

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¿Qué podría pedirle a los reyes magos? es la pregunta que hacen que me haga año tras año, y año tras año igual, pero este año quiero pedirles algo especial, diferente…

No quiero otra bicicleta, las que tengo las mantengo y están bien, tampoco quiero ropa o complementos, considero que eso son cosas personales y yo se dónde tengo que ir a por ellas, tengo mis alforjas listas para partir de viaje en cualquier momento y las ganas y la ilusión para seguir viajando no me faltan.

No se impacienten sus majestades, aquí van mis deseos:

Me gustaría seguir teniendo ese TIEMPO disponible para viajar, no importa que alguna vez sea de menos días o en otras fechas distintas al verano, pero necesito sentirme libre, experimentar, que el viento acaricie mi cara a velocidad de crucero, seguir teniendo anécdotas para contar a las familias, pasar un poco de miedo al ir en el avión pero a la vez felicidad porque en su tripa va mi bici, conocer nuevas personas que viajan como nosotros y que en unos días se conviertan en personas especiales por compartir unas pedaladas juntos.

Quiero que siempre me acompañe mi otra parte, la que ha hecho posible que yo descubra esta manera de viajar sintiendo.

Pero para que mi deseo pueda seguir llevándose a cabo, me gustaría pedirles más vías verdes, que en las ciudades se construyan carriles bicis en condiciones o sendas compartidas con peatones.

Quiero que se respete a los ciclistas en las ciudades y en las carreteras, no quiero jugarme la vida cada vez que salgo y para ello es necesario y sería una buena idea que impartiesen en las escuelas, una asignatura de  educación vial a los niños, que serán los conductores del mañana; penas más duras para aquellos conductores que cometen actos contra nosotros, son muchos ya los ciclistas que han perdido la vida en las carreteras y no podemos consentir ni uno más. No quiero que nuestras familias se queden en estado de nerviosismo hasta que nos ven llegar o llamamos para decir que llegamos bien de la ruta.

He recorrido miles de kilómetros, y los otros miles que aun pienso recorrer, gracias al proyecto eurovelo.org, y me gustaría que terminasen de proyectarlo y prepararlo, pero para ello tienen que contribuir a su desarrollo los diferentes países, y en España todavía no se ha comenzado a desarrollar.  Es una iniciativa muy bonita que permite conocer Europa a través del cicloturismo.

¿Y a ti? ¿qué te pido a ti, mi rey mago particular?

Te pido que no me enseñes el mundo a través de libros, películas o Internet, ¡rueda conmigo y sigamos conociéndolo! ¡Gracias por invitarme un día a montar en bici!

Un abrazo,
María.

8 de Marzo: día de la mujer… cicloturista!

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Hoy día 8 de Marzo es el Día Internacional de la Mujer, en el cual se conmemora la lucha de la mujer, por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona.

Es entrañable recordar ahora Damas en Bicicleta: Cómo vestir y normas de comportamiento, una guía publicada en 1897 para mujeres ciclistas. A día de hoy sería chocante, pero supuso un paso más en la lucha de la mujer por la igualdad, y es que la bicicleta se convirtió por aquel entonces en todo un símbolo de libertad para el sector femenino; un sector para el que suponía todo un desafío esta actividad.

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Sí, hasta bien adentrado el siglo XX, y me atrevería a decir que a principios del sigo XXI, aún podíamos escuchar: ¡Mira una chica en bici!, como algo sorprendente, a día de hoy el mercado ya piensa en nosotras como inversión de futuro.

Pero no sólo hablamos de un ciclismo como afición, que es en el que la mayoría nos enmarcamos, sino también profesional; un ciclismo que ya no nos mira como floreros, sino como participantes.

El Tour de Francia, una prueba ciclista por excelencia, se abrió a la participación femenina en el año 2006. Con una duración de una semana, y disputándose año tras año desde entonces,  está considerada como una de las carreras por etapas más importante del calendario internacional. Pero sus inicios no son tan actuales, ya que la primera carrera por etapas femenina se celebró en 1955, aunque la segunda no se disputaría hasta el año 1984, entrando en una veloz decadencia hasta nuestros días, hasta aquel lunes 8 de agosto de 2006 en el que arrancó la primera etapa del primer Tour de Francia en la modalidad femenina. Aún así, es lamentable la poca repercusión que tiene, a pesar de su prestigio dentro del deporte femenino.

Pero no nos quedemos con lo negativo, sino con todo lo positivo, porque en este sentido las ciclistas vamos encontrando nuestro sitio al lado de nuestros compañeros, ya que sobre una bicicleta hemos demostrado que no existen las diferencias.

Me gustaría recordar en este día a mujeres que se adelantaron a sus tiempos y que nos enseñaron con su ejemplo, como Annie Londonderry, la primera mujer cicloturista, que a pesar de no haber montado nunca en una bicicleta se aventuró a pedalear rumbo hacia diversos lugares haciendo publicidad a una empresa. Más tarde en su primer libro destacó sentirse tras su aventura como una nueva mujer.

Otros nombres como el de la considerada mejor ciclista española, Joane Somarriba; la ciclista francesa Jeannie Longo, 13 veces campeona mundial de ciclismo, Judith Arndt, la reina mundial de la contrarreloj y otras tantas que podría seguir nombrando.

Pero sobre todo y en este día de mujeres, me gustaría hacer una mención especial a todas aquellas que como yo se liaron un día la manta en la cabeza y salieron con su bici a disfrutar, a vivir esta aventura del ciclismo, a soñar despiertas porque cada vez somos más las que nos animamos a pedalear y seremos más y muchas más. Y estos gestos, aunque creamos que son pequeños, influirán positivamente en las generaciones venideras.

Por último, os dejamos una lectura muy interesante, “La guía definitiva para la mujer ciclista” de Erkuden Almagro.

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Un abrazo muy fuerte a todas las chicas que como yo nos subimos a una bicicleta para hacer sueños realidad, y para sentir mientras pedaleamos la más profunda libertad.

María,
Cien mil pedaladas: Pedaleando Europa.

El equipaje de una mujer para viajar en bici.

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Qué llevar en un viaje cicloturista es algo que dependerá de la tipología de viaje y de las necesidades de cada persona. Inicialmente, en el apartado “Equipaje” de nuestra sección “Consejos”, describimos una lista detallada y perfeccionada con el paso de los años de lo que habitualmente solemos llevar en nuestros viajes, así como un esquema con el que sugerirte según nuestra experiencia cómo poder distribuir en las alforjas y accesorios similares todo aquello que lleves.

Sin embargo, hemos querido detallar en este artículo, la parte del equipaje más específica para nosotras, las chicas que viajamos en bici.

Ahora os voy a contar las cosas que nunca faltan en mis alforjas:

cienmilpedaladas_ella Higiene.

En cuanto a la higiene, conviene pensar el ir provistas de compresas, tampones, salvaslips… porque al ser un viaje largo seguro que toca “ponerse mala”, por lo que yo siempre llevo las suficientes aunque luego compre más. Otra cosa que no me falta para estos días son las toallitas higiénicas (las que vienen humedecidas), pues antes de afrontar una nueva etapa, en el alojamiento (camping, warmshower, hostal, etc.) nos asearemos sin dificultad, pero en plena ruta, y aún más, si ésta nos pilla en mitad del campo, o en algún otro sitio donde no suele haber servicios, agradeceremos llevar estas toallitas para nuestra higiene. He leído varios artículos sobre el uso de la copa menstrual para estos días, pero yo aún no me he animado a probarla.

A la hora de asearme, y no solo para estos días de menstruación, llevo un jabón íntimo y una crema hidratante específica para la entrepierna y el perineo, pues esta es la parte que más sufre en la bici ya que es la que más roce tiene, por lo que es necesario llevarla bien hidratada. Yo uso una de la marca Nivea y me va bastante bien. Por este motivo no suelo usar ropa interior, excepto cuando no me queda más remedio, que es durante los días de mi menstruación.

Como tengo el pelo bastante seco necesito llevar también un buen acondicionador. En algunos viajes he llevado un dos en uno por el peso, pero como no me dio el resultado que yo esperaba, llevo siempre champú y acondicionador, cada uno en su bote. Para el pelo llevo también un humidificador (tengo el pelo ondulado y con volumen y si no me echo nada parezco el león de la metro), yo uso el humidificador y acondicionador de Nativa do Brasil y lo recomiendo encarecidamente por lo bien que queda el pelo. Como el bote es grande, relleno otro más pequeño con la cantidad que considere que necesitaré. Otra cosa que no os debe de faltar son gomas, para poder recogerte el pelo en alguna trenza o cola mientras rodamos y también alguna pinza.

Otro aspecto fundamental de la higiene es la depilación. Yo me hago la cera en las piernas enteras unos días antes de comenzar el viaje, y durante el mismo llevo una pinza de depilar, una cuchilla de afeitar para piernas y axilas, y bandas de cera para el bigote.

Por supuesto no faltan en mi neceser, cepillo de dientes y pasta dentífrica y un colutorio pequeño. Aunque no entre dentro del apartado de higiene, me gustaría señalaros ahora el resto de cosas que llevo en el neceser:

  • Protector solar (uno para el cuerpo y otro específico para la cara)
  • Antiojeras y colorete.
  • Tijeras y lima para las uñas.
  • Cepillo para el pelo.
  • Colonia en un recipiente pequeño.
  • Crema específica para el contorno de los ojos.

cienmilpedaladas_ella Ropa.

En cuanto a la ropa, ésta dependerá del sitio al que vayamos y de la climatología del mismo en la estación en la que viajemos. A continuación os detallaré mi lista particular, la cuál está basada en los viajes que he realizado a lo largo de Europa, que han sido siempre en verano.

Ropa de ciclismo:

  • 2 o 3 culotes.
  • 3 maillots.
  • 2 0 3 sujetadores deportivos.
  • 1 chaqueta.
  • 4 pares de calcetines de ciclismo.
  • 1 par de zapatillas de trecking (también las uso para vestir).
  • Casco
  • 1 camiseta térmica (por si acaso).
  • 1 juego de perneras.
  • Gafas de sol (llevo las de ciclismo pero también las uso para vestir).

Ropa de vestir:

  • Mallas deportivas, camiseta de mangas cortas y polar (me valen para dormir en el camping).
  • 1 pantalón vaquero, un jersey y 2 o 3 camisetas.
  • 1 vestido (a ser posible de un tejido que no se arruge mucho).
  • 1 pantalon corto.
  • 4 bragas y 1 sujetador.
  • Sandalias.
  • Chanclas de goma.

Con esto, espero haberos ayudado a aclarar vuestras posibles dudas de cara a hacer vuestro propio equipaje, al menos a nivel básico, ya que cada persona tiene sus propias necesidades.

Saludos de una cicloviajera ; )
Un abrazo,
María.

Viajar en bici: querer es poder.

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“Es difícil derrotar a quien nunca se da por vencido” Babe Ruth.

En mi vida muchas cosas se resumen aquí; desde que conocí a Beni me atrapó su manera de vivir la vida, el amor hacia su bicicleta, sí amor, pasión,… llamarlo como queráis, pero es un sentimiento fuerte y yo estaba decidida a experimentarlo.

¡Hola! Soy María, la otra parte que hace posible “Cien mil pedaladas” y como muchas mujeres en el mundo puedo decir que soy cicloviajera y que me encanta.

Pero cuando empecé no todo fue un camino de rosas, en principio, porque no montaba en bici desde bien pequeña y aunque digan que nunca se olvida, permitidme que lo dude… Yo era demasiado patosa, pero tras muchos intentos y ganas de dejarlo, no desistí hasta que lo conseguí, conseguí manejarme con la bicicleta, por supuesto en terreno llano y alquitranado, todo sencillito. Si estas en la misma situación, aquí tienes unos consejos para aprender a montar en bicicleta.

Tras esto, Beni me regaló mi primera bicicleta, cosa que me emocionó bastante, he de decir que aprendí con una de chico que me prestaron, y claro, cuando probé mi bici, era otro mundo, se nota mucho el sillín. Aún recuerdo como si fuera ayer mis primeros 10 kms, como llegué a casa destrozada sintiéndome las piernas como si me fueran a fallar en cualquier momento y ni que decir tiene el pompi al día siguiente…

Paseo tras paseo se fue haciendo más fácil, menos doloroso y más divertido, cada día era un nuevo reto para mí, el hacer x kilómetros, subir la dichosa cuesta de camino a casa, el levantar las manos del manillar o incluso ponerme de pie en la bici, cada día era nuevo para mí, pero tenía mi meta, quería sentirme bien en mi bicicleta y dar el salto a poder viajar.

Mi primer viaje a través de la Vía de la Plata hasta Baños de Montemayor fue una experiencia dura pero que me hizo sentir cosas que nunca antes había sentido, mi primera vez por caminos, (si…¡una auténtica locura!), yo lo hice por una promesa a Beni con respecto a un trabajo que nos traíamos entre manos por aquel entonces. Hoy que ya han pasado algunos años, puedo confirmar que aquel viaje cambio mi vida para siempre, convirtiéndose en un punto muy importante que me llevaría a aventurarme a viajar con mi bicicleta por Europa.

Muchos países sobre mi bicicleta, miles de kilómetros con el único motor de mi corazón en mis piernas, miles de experiencias buenas y menos buenas, mucha gente en el camino y Beni siempre a mi lado (bueno reconozco que muchas veces delante para quitarme las inclemencias del tiempo, jeje…).

Todo esto es lo que yo concibo como la chispa de la vida, y lo mejor es que cualquiera que se lo proponga puede hacerlo.

¡Querer es poder! ¡Ánimo!