El Camino del Cid en bicicleta de montaña.

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El Camino del Cid es un itinerario turístico cultural basado en el personaje histórico Rodrigo Díaz de Vivar, y en la obra literaria El Cantar de mío Cid. El Camino del Cid para BTT es un itinerario de 1.510 km que atraviesa España de noroeste a sureste a través de ocho provincias (Burgos, Soria, Guadalajara, Zaragoza, Teruel, Castellón, Valencia y Alicante) y que está dividido en 7 rutas enlazadas entre sí de entre 50 y 300 km. Todas las rutas están señalizadas y adaptadas a la BTT para que junto a vuestras bicicletas podáis disfrutar de un camino de leyenda.

Recorrido de la ruta completa desde Burgos hasta Orihuela:

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Rutas individuales:

1. El Destierro:

Recorrido: Desde Vivar del Cid (Burgos) hasta Atienza (Guadalajara).
Provincias: Burgos, Soria, Guadalajara.
Kilómetros: 297 km aprox.
Jornadas recomendadas: 6 días (5 noches) incluyendo la etapa prólogo Vivar del Cid – Burgos (12 km), que te permitirá conocer a fondo la capital burgalesa.
Dificultad: Baja – Media.

En este viaje te encontrarás con una parte importante de la esencia de Castilla. El paisaje alterna los cultivos de secano en los valles de los ríos Arlanza y Duero con los sabinares, robledales, pinares, monte raso y parameras. La ruta atraviesa seis Espacios Naturales, entre los que destacan el sabinar del valle del Arlanza y La Yecla (un cortado calizo a la salida de Silos y a pie de carretera que vale la pena visitar), y el espacio soriano del río Duero, de gran importancia medioambiental pero también geopolítica durante la Edad Media. Esta importancia se refleja en las numerosas atalayas y castillos que jalonan este espacio singular, comprendido entre Langa de Duero y Berlanga de Duero, y que tiene su emblema en la colosal fortaleza califal de Gormaz, de la que fue alcaide el Cid.

Pasarás por dos de los grandes monasterios fundacionales castellanos: el de San Pedro de Cardeña y el de Silos, y muy cerca del de Arlanza (a 8 km de Covarrubias), y conocerás lugares míticos dentro de la historia cidiana, como Vivar del Cid, San Pedro de Cardeña, Castillejo de Robledo o San Esteban de Gormaz entre otros y, por supuesto, Burgos, ciudad cidiana por excelencia con buena infraestructura para los cicloturistas y un patrimonio monumental de primera encabezado por su catedral. En ruta encontrarás también numerosas huellas románicas en el fascinante claustro de Santo Domingo de Silos, en las pinturas de la ermita de San Miguel en Gormaz, en las iglesias de San Esteban de Gormaz y en otros muchas poblaciones que conservan muestras del llamado románico rural, de un gran poder sugestivo y evocador. Por lo demás, en este tramo predominan los pueblos pequeños y apacibles, algunos de ellos de “aroma” medieval y reconocido interés, como Covarrubias, Santo Domingo de Silos, Langa de Duero, San Esteban de Gormaz, El Burgo de Osma, Berlanga de Duero y desde luego, al final de este camino, ya en Guadalajara, la inexpugnable Atienza, todas ellas declaradas Conjunto Histórico y/o artístico.

2. Tierras de Frontera:

Recorrido: Desde Atienza (Guadalajara) hasta Ateca – Calatayud (Zaragoza).
Provincias: Guadalajara, Soria y Zaragoza.
Kilómetros: 278 km aprox.
Jornadas recomendadas: 5 días.
Dificultad: Baja – Media.

Atienza, Guadalajara y Medinaceli fueron, hasta la desaparición del califato a principios del siglo XI, enclaves de gran importancia dentro de la Marca Media andalusí: puestos muy militarizados encargados de la defensa de la frontera así como del aprovisionamiento de las tropas andalusíes, que lanzaban desde allí sus ataques sobre los territorios colonizados por los cristianos. Entre los años 1085 y 1104 sucumbieron a la ofensiva leonesa y castellana. Inmersos sin embargo en vastos espacios, poco poblados y frecuentados por ladrones y partidas armadas de muy diverso origen, continuaron siendo lugares peligrosos.

A principios del siglo XII Medinaceli era el eje que separaba los territorios castellanos de los de la taifa de Zaragoza, una brillante corte islámica gobernada desde 1036 por la dinastía hudí, de origen yemení. Los hudíes fueron patronos del Cid en más de una ocasión y mantuvieron la independencia de Zaragoza hasta que fueron conquistados por los almorávides en 1110. En 1120 el rey aragonés Alfonso I el Batallador tomó Calatayud y la cuenca del Jalón. Sin embargo, este territorio no perdió su carácter fronterizo y fue escenario de conflictos entre los reinos de Aragón y de Castilla.

Prueba de este conflictivo pasado son los numerosos castillos, amurallamientos y atalayas -de muy diversas épocas y estado de conservación- que hallará el viajero en este tramo. Destacan los castillos de Atienza, Jadraque, Pelegrina, Sigüenza, Medinaceli, Montuenga de Soria, Monreal de Ariza y, especialmente, al final del viaje, Calatayud: uno de los más importantes conjuntos amurallados islámicos de España. La ruta, además, pasa por cuatro localidades declaradas conjunto histórico y/o artístico donde vale la pena deternerse: Atienza, Sigüenza, Medinaceli y Calatayud, así como por pequeños pueblos de ambiente rural y tranquilo (solo 10 de las 52 poblaciones de esta ruta superan los 400 habitantes) donde uno se siente cómo y seguro. Como hecho singular, en este tramo, en la vega zaragozana del Jalón, aparecen los primeros ejemplos del mudéjar aragonés, declarado Patrimonio de la Humanidad.

El recorrido se caracteriza por su diversidad orográfica, ya que comienza en la Serranía de Atienza, a 1.320 metros de altitud, y finaliza en la vega del Jalón, en Calatayud, a 536 m. La ruta, en general, sigue los valles formados por los ríos Henares, Dulce, Tajuña y Jalón, pasando por algunos tramos muy espectaculares en forma de cañones y valles estrechos, que se alternan con monte bajo y campos de cereal. A partir de Medinaceli el paisaje se vuelve más árido, una verdadera tierra de frontera que, dependiendo de los tramos y de la época del año, nos llevará a pensar que estamos rodando por el escenario de un western medieval: extensas planicies que darán paso a una vega fértil, la del Jalón, y por último a un paisaje casi lunar de colinas de yesos y arcillas, en Calatayud. La ruta atraviesa cinco espacios naturales protegidos: el Barranco del Río Dulce (un impresionante cañón calizo donde abundan las rapaces), las Parameras de Maranchón y de Layna (paisajes amplios donde puedes ver una gran variedad de aves esteparias, incluida la alondra de Dupont o ricotí),  y los sabinares y riberas del Jalón.

3. Las Tres Taifas:

Recorrido: Desde Ateca – Calatayud (Zaragoza) hasta Cella (Teruel).
Provincias: Zaragoza, Guadalajara, Teruel.
Kilómetros: 312 km aprox. (incluyendo el enlace Calatayud – Ateca de 15 km aprox.).
Jornadas recomendadas: 6 días (52 km / día aprox.).
Dificultad: Media.

Tienes ante ti 300 intensos kilómetros de paisajes, historia, arte y aventura, recorriendo viejos y agrestes territorios que formaban parte de tres reinos musulmanes o taifas. Una ruta exigente en lo físico -buena parte del trazado discurre por serranías- pero fascinante en su recorrido, entre cuyos hitos destacan cuatro importantes complejos amurallados medievales: Calatayud, Daroca, Molina de Aragón y Albarracín.

Calatayud, por su longitud y su antigüedad es uno de los recintos amurallados islámicos más importantes de España. La herencia musulmana es también muy palpable en su patrimonio mudéjar, que incluye algunas de las torres más armoniosas de este arte declarado, en Aragón, Patrimonio de la Humanidad. Después de dejar Ateca, y tras casi 60 km de agreste paisaje de la sierra de Pardos, espera Daroca, fundada en el siglo VIII por árabes yemeníes. Calatayud y Daroca se encontraban en el importante paso por el valle del Jiloca que enlazaba la Meseta, el valle del Ebro y el Levante, y eran dos grandes fortalezas islámicas. Daroca tiene un importante y variado patrimonio artístico -con buenos ejemplos románicos- acorde con la rica historia de la ciudad. Al atardecer sus murallas adquieren un peculiar matiz dorado.

El tercer epicentro de la ruta es Molina de Aragón, ciudad monumental con su castillo como símbolo -quizá el más esbelto de cuantos encontramos en el Camino del Cid-. Desde Molina el paisaje cambia rotundamente y nos sumergimos en una de las zonas más salvajes de todo el itinerario. En los próximos 100 km, hasta Albarracín, atravesaremos sin interrupción cinco espacio naturales: el Parque Natural del Alto Tajo, Montes de Picaza, Tremedales de Orihuela, el Sabinar de Monterde de Albarracín y los Pinares de Ródeno: cañones y desfiladeros fluviales, rapaces rupícolas, bosques mixtos de encina, sabina y pino laricio -con predominio de este último- , tremedales, cabras montesas y todo tipo de cérvidos. Toda la zona es, además, un impresionante museo geológico al aire libre donde se advierten todo tipo de fallas, pliegues, ríos de piedra, dropstones y toda clase de fenómenos erosivos, algunos muy llamativos, como las torres de Chequilla.

Atravesando estos paisajes llegamos a Albarracín por alto, que es la mejor forma de admirar esta pequeña localidad -presente siempre en las listas de las más bonitas de España-. Albarracín es el cuarto gran complejo amurallado de la ruta, fue la capital de la pequeña pero importante taifa de los Banu Razin y aquí el Cid histórico estuvo a punto de morir durante una refriega. Desde Albarracín, tras un merecido descanso, nos dirigimos a Cella. En este último trayecto podremos visitar una de las obras más importantes de la hidráulica romana en esta zona, conservada por los  árabes: el acueducto que une Albarracín y Cella, parte del cual está excavado en la roca y que el viajero puede recorrer en alguno de sus tramos. Una última sorpresa nos espera en Cella, fin del tramo de las Tres Taifas: su pozo artesiano, uno de los más grandes de Europa. Cella debía de ser en el siglo XII un lugar fronterizo y “caliente”, donde abundaban los mercenarios, y es el sitio elegido por el autor del Cantar para que el Cid espere a todos los que quieran acompañarle en la conquista de Valencia. Muchos viajeros suelen prolongar una etapa más su viaje hasta alcanzar Teruel, en el siglo XI apenas un poblado, nudo de comunicaciones.

4. La Conquista de Valencia:

Recorrido: Desde Cella (Teruel) hasta Valencia.
Provincias: Teruel, Castellón y Valencia.
Kilómetros: 251 km aprox.
Jornadas recomendadas: 4 días (62 km / día aprox.).
Dificultad: Media.

El tramo de la Conquista de Valencia posee dos partes muy diferenciadas. La primera, entre Cella (Teruel) y Jérica (Castellón), conforma un itinerario riquísimo desde el punto de vista histórico y medioambiental: pueblos con encanto y de intenso sabor medieval, parajes fascinantes, extensos bosques mixtos mediterráneos, pozas naturales donde bañarse, ríos, estrechos, y muchas otras singularidades que compensarán sobradamente los esfuerzos del caminante. Esta parte de la ruta, unos 160 km, incluye algunos de los tramos más exigentes de todo el itinerario, abundando los senderos de media montaña. Teruel -capital del mudéjar aragonés, Patrimonio de la Humanidad- Mora de Rubielos, Rubielos de Mora y Jérica son las cuatro localidades declaradas Conjunto histórico y/o artístico en este tramo.

La segunda parte comienza en Jérica: tras dejar Segorbe, conjunto histórico-artístico con un poderoso patrimonio gótico, el Camino desciende a Valencia por un itinerario sencillo técnicamente, que une la Vía Verde Ojos Negros con la Vía Augusta. Siempre en descenso, la vista progresivamente se transforma, dando paso entre cultivos hortofrutícolas a un paisaje más urbanizado. Es entonces cuando se aparece a los viajeros la vista de las murallas de Sagunt, frente al Mediterráneo, una de las ciudades fortificadas más importantes del Mediterráneo y de más antigua fundación. Tras pasar por el Puig, la antigua Cebolla citada en el Cantar, y después de recalar en alguna de las playas del litoral mediterráneo -¡una posibilidad que recomendamos!-, el viajero accede finalmente a Valencia, la gran recompensa del Cid y posiblemente, también del viajero cidiano del siglo XXI.

Hay varios espacios naturales de interés en esta ruta: los sabinares del Puerto de Escandón -entre Teruel y Puebla de Valverde-, los espectaculares Estrechos del Mijares -entre Olba y Montán- y el Curso Medio del Palancia -entre Caudiel y Algar de Palancia-. Entre Sagunto y Puçol, en el litoral, se encuentra el Marjal dels Moros, un humedal donde crecen plantas endémicas frecuentada por gran variedad de aves acuáticas. Este marjal nos recuerda la proximidad del Mediterráneo y la posibilidad, casi ineludible, de refrescar nuestros cuerpos cansados en cualquiera de las playas que bañan las cálidas aguas del Mediterráneo.

5. La Defensa del Sur:

Recorrido: Desde Valencia hasta Orihuela (Alicante).
Provincias: Valencia y Alicante.
Kilómetros: 249 km aprox.
Jornadas recomendadas: 4 días (22 km / día aprox.).
Dificultad: Media-baja.

La Defensa del Sur ofrece fuerte contrastes: desde tramos muy urbanizados donde prevalecen los caminos agrícolas y vías verdes de asfalto a los senderos en las zonas más montañosas. Tras abandonar Valencia y sus alrededores el viajero se topará con dos de los grandes iconos de este territorio: La Albufera y la huerta valenciana.

La Albufera es una laguna costera de escasa profundidad -un metro de media- rodeada de arrozales y cerrada al mar por una barra de arena creada por las corrientes marinas. Viene siendo explotada por el hombre desde la Antigüedad y hoy es la casa de un buen número de especies animales y vegetales: desde aves acuáticas a peces en peligro de extinción, como el fartet y el samarugo.

El segundo “encontronazo” es la huerta valenciana: un hecho económico, social y natural sin precedentes que hunde sus raíces en la historia. La huerta y los jardines valencianos, tan valorados por los árabes, fueron cantados en el siglo XI por el poeta Ibn Jafaya, natural de Alzira. Las murallas de Alzira, de origen islámico, nos evocan ese recuerdo. Alzira es una de las ocho poblaciones declaradas conjunto histórico y / o artístico en este recorrido. La siguiente es Xàtiva, que cuenta con un envidiable patrimonio histórico-artístico encabezado por su castillo, cuya estampa, junto con la del castillo de Sax, es una de las más impresionantes de este recorrido.

Desde Ontinyent iniciamos el ascenso a Bocairent por un paisaje mediterráneo de montaña entre espectaculares cortados y junto al Pou Clar -donde recomendamos un buen baño- y la Sierra de Mariola. La ascensión es bonita pero cuenta con algunos tramos duros que nos obligarán a bajar de la bici: la recompensa es la llegada a Bocairent, una ciudad construida en piedra y una de las grandes sorpresas de este recorrido.

El Camino del Cid entra en la provincia de Alicante por Banyeres de Mariola. Su castillo es el primero de una línea defensiva de origen almohade que continúa por Biar, Villena, Sax, y Petrer hasta llegar a Elche, con un muy importante patrimonio de origen medieval entre el cual destaca su Palmeral, declarado Patrimonio de la Humanidad. Desde Elche continuamos descendiendo hasta el Bajo Vinalopó. La aridez del paisaje contrasta con los fértiles campos cultivados y la presencia generalizada de palmerales: un territorio densamente poblado que finaliza simbólicamente en el extremo sur del ámbito de influencia del Cid: la monumental Orihuela.

6. Ramal de Álvar Fáñez:

Recorrido: Desde Villaseca de Henares o desde Castejón de Henares (Guadalajara) hasta Guadalajara.
Provincias: Guadalajara.
Kilómetros: 71 km aprox.
Jornadas recomendadas: 1 día.
Dificultad: Media.

Este pequeño ramal nos lleva por pequeñas poblaciones hasta Guadalajara. En general el camino discurre sin sobresaltos por la vega del río Badiel, alternando el paisaje de vega con monte bajo y cultivos de cereal. A su paso encontramos humildes vestigios de románico rural en Villaseca de Henares, Utande y Muduex. A mitad de camino, la villa amurallada de Hita se alza bajo su castillo afirmando su doble condición de villa monumental (está declarada conjunto histórico-artístico) y literaria (es citada en el Cantar, y es la “patria chica” del Arcipreste de Hita).

La ruta prosigue hasta Guadalajara -su nombre proviene del árabe y significa “río de piedras”-. Guadalajara fue en sus orígenes un puesto militar andalusí próximo a la frontera del Duero. Muchos de los ejércitos que venían de Toledo pasaban por allí y después se dirigían a Atienza o a Medinaceli. Aunque su monumento más emblemático es el Palacio del Infantado (XV-XVI), posee importantes hitos de origen medieval, como el puente califal (del que quedan escasos vestigios del siglo X, pues su apariencia actual data del XVIII), interesantes ejemplos de arquitectura mudéjar o los torreones del Alamín y de Álvar Fáñez (siglos XIII y XIV).

7. Anillo de Gallocanta:

Recorrido: Circular, Daroca – Daroca.
Provincias: Zaragoza y Teruel.
Kilómetros: 49 km aprox.
Jornadas recomendadas: 2 días.
Dificultad: Baja – Media.

La Naturaleza es la gran protagonista de esta ruta que, partiendo de Daroca,  atraviesa la bonita Sierra de Santa Cruz por caminos rurales de buen firme hasta llegar al pueblo de Gallocanta. El itinerario BTT sigue el camino senderista hasta Castejón de Tornos y allí lo abandona para seguir durante 4 km una variante BTT señalizada, hasta que esta, poco antes de llegar a Val de san Martín, se une de nuevo al camino senderista.

La laguna de Gallocanta es un impresionante sistema lagunar jalonado de pequeños pueblecitos. Es una de las lagunas saladas más extensas de Europa Occidental y posee una gran diversidad biológica. Este ecosistema acoge cada invierno a miles de grullas y otras aves migratorias que se detienen aquí en sus viajes entre el norte de Europa y África. Se trata de un espectáculo natural de primer orden que, junto al buen número de aves acuáticas, esteparias y rapaces que alberga (más de doscientas especies), convierten a Gallocanta en uno de los paraísos ornitológicos de Europa.

La historia de esta zona es muy interesante: los asentamientos humanos documentados en la zona se remontan a unos 4.000 años. La zona es fértil, las aguas de la laguna tienen concentraciones salinas superiores a las del mar, por lo que hubo desde la antigüedad explotaciones de sal y también mineras, de hierro, que requerían una gran cantidad de leña, lo que provocaría la deforestación del territorio y la irrupción de los cultivos y zonas de pasto. Se trata de una tierra rica protegida por sierras con dos pasos naturales importantes hacia el valle del Jiloca y Molina de Aragón. Las poblaciones, desde la antigüedad, estaban fuertemente defendidas; esto explica la densidad de castillos existentes: Santed, Gallocanta (apenas vestigios), Berrueco, Tornos… La mayor parte son de origen medieval pero se asientan sobre restos más antiguos. También hay interesantes yacimientos celtíberos, como el de El Castellar, cerca de Berrueco: es de entrada libre, y aunque tendrás que desviarte 1 km de la ruta, vale la pena acercarse.

El regreso, coincidente en el último tramo, nos devuelve a Daroca. Esta ciudad monumental fue fundada por árabes yemeníes en el siglo VIII. Tras cruzar sus imponentes murallas, el viajero se siente trasladado a otra época. Daroca posee un rico y variado patrimonio artístico tan extenso como su historia. Para conocer sus secretos lo mejor es callejear y perderse por sus pasadizos, patios y rincones. El pasado islámico también se deja notar en su gastronomía, y especialmente en su repostería, donde sobresalen las trenzas mudéjares o las almojábanas.

Información:

Se puede encontrar toda la información (incluido “Topoguías BTT-MTB” descargables) acerca del Camino del Cid en su web oficial: aquí.

En cuanto a guías impresas sobre el Camino del Cid , podemos encontrar entre otras:

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“La ruta del Cid en bicicleta” de la editorial Bici:map (Petirrojo).

No obstante, desde bici:map, después del agotamiento de la primera edición de 2012 de esta buena guía de la Ruta del Cid basada en los itinerarios épicos del Cid Campeador, han pensado dar un giro a la guía brindando a los cicloviajeros noveles la oportunidad de probar una de sus guías y de iniciarse a la dulce sensación de libertad que inspira un viaje en bici, actualizándola y ofreciéndo su versión descargable de forma gratuita (aquí), una vez actualizada y presentada como un buen complemento al entramado de rutas del Consorcio Camino del Cid.

La Ruta del Cid de bici:map es simplemente la directa de Burgos a Valencia, pensada exclusivamente para cicloturistas tanto con BTT como de carretera. Permite atravesar el interior peninsular desde la Castilla más profunda hasta el Mediterráneo por caminos y carreteras poco transitados. Un viaje cicloturista de 12 días (670 km) siguiendo las huellas del Cid y sus huestes en su ir y venir entre los distintos reinos cristianos y musulmanes de la España medieval.

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