EL TRANSPORTE

A la hora de planificar nuestro viaje, es esencial conocer las distintas opciones de las que disponemos, en el caso de que necesitásemos transportar nuestra bicicleta y todo el equipaje necesario hasta el inicio de nuestra aventura o desde el fin de la misma.

Como os comentamos en el apartado ¿Qué viaje hacer?, debido a la gran cantidad de posibles rutas en nuestro país, entre Caminos Naturales, Caminos de Santiago, TransAndalus, Transpirenaica, Camino del Cid, etc., para realizar un viaje a lo largo de la península, de no diseñar un itinerario circular que pase por nuestra casa, lo más sencillo es salir desde nuestra casa en bicicleta y volver en autobús, o desplazarnos en autobús y volver en bicicleta, o… todas las combinaciones posibles entre autobús y bicicleta. También podríamos intentar utilizar el tren, aunque encontraríamos muchas más dificultades, y el avión nos encarecería demasiado el viaje a no ser que no tengamos otra alternativa como puede ser en el caso de las Islas Canarias o de las Islas Baleares. Sin embargo, para viajar a lo largo de Europa, por logística se hace necesario utilizar el avión, por lo que la única alternativa que nos quedaría a este para transportar nuestra bicicletas y el equipaje sería la paquetería.

Os detallaremos las distintas opciones que existen, aconsejándoos en base a nuestra experiencia en cada una de ellas.

Opciones.

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Paquetería.
Se trata de enviar nuestra bicicleta y nuestro equipaje (parcial o completo) a través de una empresa de paquetería al lugar de inicio del itinerario que vayas a realizar. En ese caso necesitamos contar con un receptor, con dirección, al que poder realizar el envío, que puede ser una persona de confianza (en el caso de que tengamos la suerte de tener en dicho lugar un familiar, un amigo, etc.), o un establecimiento con el que hayamos contactado previamente, siendo lo más normal, el establecimiento donde vayamos a alojarnos la primera noche de nuestro viaje. Para ello necesitaremos empaquetar nuestra bicicleta y el equipaje que vayamos a enviar con al menos dos semanas de antelación al inicio del viaje si queremos reducir en la mayor medida la posibilidad de encontrarnos con algún problema en cuanto a retrasos y pérdidas en el envío. Necesitaremos para ello contar con una caja de cartón para transporte de bicicletas y otras del tamaño específico que sea necesario para el transporte de nuestro equipaje. Una vez finalizado nuestro itinerario cicloturista, al igual que al inicio, necesitaremos de nuevo contar con una persona de confianza o establecimiento, con dirección, de manera que la empresa de paquetería pueda realizar la recogida de nuestros paquetes. No podemos olvidar que, de nuevo, necesitaremos empaquetar nuestras cosas, por lo que tendremos que conseguir cajas de embalaje adecuadas en aquel lugar donde finalice nuestro viaje. No obstante, existen empresas de paquetería que te venden y envían las cajas allí donde las vayas a necesitar, siendo por una parte una opción interesante, aunque no muy económica, y por otra, una variable más a controlar.

  • Ventajas: Nos permite viajar con comodidad hasta el lugar de inicio de la ruta al hacerlo libre de equipaje, ahorrarnos todos los suplementos que tendrías que pagar por las bicicletas como material deportivo en los distintos medios de transporte, y evitar el exceso de equipaje al viajar en avión.
  • Inconvenientes: Es arriesgado. Este tipo de empresas suele subcontratar los servicios de empresas de paquetería tanto de ámbito internacional como nacional o local en aquellos países por los que vaya a circular nuestro envío, por los que siempre existe el riesgo de que pueda surgir un retraso en la entrega e incluso la pérdida de nuestros paquetes. Por ello, estas empresas nos ofrecen la contratación de un seguro para nuestros envíos que suele suponer un encarecimiento bastante notable del proceso. Hemos de empaquetar nuestra bicicleta y la parte del equipaje que vayamos a enviar con bastante antelación, lo cual implica que tendremos menos días para preparar todo aquello que nos vayamos a llevar el viaje, y que echaremos de menos nuestra bicicleta durante unos días, en los cuales notaremos cierta intranquilidad hasta que llegue a su destino. A pesar de que hayamos realizado un empaquetamiento cuidadoso y seguro, los paquetes suelen sufrir durante el transporte, por lo que hemos de estar preparado para lo que nos podamos encontrar al abrirlos.
  • Nuestra experiencia: En nuestro caso, hemos recurrido a este tipo de envíos en dos de nuestros viajes. En el primero de ellos (Capítulo 2, Cien mil pedaladas: Siguiendo los puntos) no tuvimos ningún problema. Conseguimos las cajas para nuestras bicicletas en una tienda, empaquetamos todo con suficiente antelación y lo enviamos a un hotel en el lugar de inicio de nuestro itinerario, Bruselas (Bélgica). Dadas las características del itinerario diseñado, circular, con fin en el lugar de inicio, decidimos contar con un hotel que además nos pudiera hacer el favor de guardar nuestras cajas durante todo el viaje, de manera que al término del mismo, pudiésemos empaquetar con ellas nuestras bicicletas y equipaje, y tener al mismo tiempo, una dirección donde la empresa de paquetería pudiera recoger nuestros paquetes. En el segundo de ellos (Capítulo 3, Cien mil pedaladas: Cruzando la RDA) vivimos una odisea. De nuevo, la idea era realizar el envío a un hotel en el lugar de inicio de nuestro itinerario, Praga (República Checa). A pesar de hacerlo todo con antelación, nuestro envío fue extraviado a mitad de camino, y se retrasó una semana, dos días más del márgen que habíamos previsto en el caso de que pudiéramos tener problemas. Esto implicó que tuviésemos que buscarnos la vida en Praga -prácticamente al 100% de ocupación en cuanto a alojamientos en esas fechas- para alojarnos esos dos días en los que debíamos estar ya en ruta. El envío no pudo ser realizado al hotel debido al daño que habían sufrido las cajas durante el envío (tras dos semanas de un lado para otro),  por lo que tuvimos que ir a los almacenes que la compañía subcontratada tenía en el aeropuerto para recoger nuestros paquetes. Allí pudimos comprobar diversos daños en nuestras bicicletas que tuvimos que reparar con nuestros recursos antes de salir pedaleando de allí. Toda la gestión del problema en Praga, se llevó a cabo gracias a la ayuda del personal del hotel que nos ayudó a mediar con la empresa de paquetería subcontratada en la zona en perfecto checo, siendo la atención al cliente de la empresa contratada en España totalmente nula sintiéndonos abandonados. En el fín del itinerario, Copenhague (Dinamarca), contamos de nuevo con un hotel en el que recibimos las cajas -contratadas con la misma empresa de paquetería antes de realizar el viaje)- de cara al empaquetamiento y a la recogida del envío. En esta ocasión no hubo problemas, aunque las cajas de cartón llegaron dos días más tarde al hotel de lo previsto. Dada nuestra experiencia, a partir de entonces decidimos no volver a contratar servicios de paquetería para el resto de nuestros viajes.

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Coche. Si el punto inicial o final de la ruta no queda muy lejos de nuestra casa siempre existe la posibilidad de utilizar un vehículo de alquiler, el cual poder entregar en el destino. Si diseñamos un itinerario circular incluso existe la posibilidad de utilizar nuestro propio coche. Si vas a circular por el extranjero con tu propio coche, no olvides la carta verde, obligatoria para circular más alla de nuestras fronteras.

  • Ventajas: Nos permite organizarnos más fácilmente, al no depender de ningún tercero. Es cómodo si utilizamos el vehículo adecuado, evitando incluso la necesidad de desmontar nuestra bicicleta parcialmente.
  • Inconvenientes: Los traslados nos llevarán mucho más tiempo en caso de que sean desplazamientos largos. En caso de alquiler, dependeremos de que la compañía que vayamos a contratar cuente con delegaciones tanto en el punto inicial como en el final de la ruta y además, si vamos a entregar el vehículo en una delegación situada en un país distinto al de su recogida, hemos de saber que se encarecerá bastante el proceso. Suele ser una opción menos económica que las demás cuanto más largo es el desplazamiento.
  • Nuestra experiencia: En nuestro caso hemos utilizado nuestro propio coche en la última ocasión (Capítulo 4, Cien mil pedaladas: A lo largo del Rin) para desplazarnos desde Extremadura hasta el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas (lugar donde tomámos nuestro avión de ida y al cual regresamos en nuestro avión de vuelta) y viceversa. Durante el viaje nuestro vehículo permaneció en los aparcamientos del aeropuerto. Esta opción resultó más económica que el autobús o el alquiler, y además la más cómoda que hemos utilizado. Para repetir. En cuanto a alquiler, en 2007 (El Danubio en bicicleta -Danube bike trail- anterior a la serie de Cien mil pedaladas), dado un conjunto de circunstancias de última hora tuvimos que alquilar un coche en Budapest (Hungría) para desplazarnos a Frankfurt (Alemania), al no poder encontrar billetes de tren ni vuelos en avión, y el proceso no resultó nada económico, sobre todo al no estar previsto, por lo que si contáis con este tipo de desplazamientos es mejor contemplarlos con antelación.

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Autobús. Es un clásico en nuestro país. El medio de transporte más utilizado a la hora de realizar itinerarios cicloturistas peninsulares, como los famosos Caminos de Santiago, o a la hora de desplazarse hasta los principales aeropuertos del país de cara a viajar al extranjero. A la hora de plantearnos un desplazamiento en autobús con nuestras cosas, es necesario conocer qué empresas disponen de líneas que unan los puntos entre los que necesitamos desplazarnos, y sus políticas de cara al transporte de bicicletas, como el precio del suplemento por bicicleta, las exigencias de su embalaje, la necesidad de reserva o el número máximo de bicicletas permitido por autobús. En cuanto a su embalaje, la principal demanda es que nuestra bicicleta no pueda dañar o ensuciar el resto del equipaje, por lo que antes de coger el autobús os aconsejamos comprar varios rollos de film transparente en cualquier tienda, para embalar nuestra bicicleta. Le quitaremos las ruedas, el sillín y el manillar si fuera necesario (en aútobus el paso del manillar se puede evitar) fijándolos al cuadro con cinta americana o con cinta de PVC, y la embalaremos con film hasta que veamos que nos ha quedado un embalaje consistente. Es increible lo económico y efectivo que es este tipo de embalaje, así como lo fácil que es de llevar a cabo dentro de nuestra logística, pues no tendremos que llevar nada encima y siempre podremos encontrar una tienda que tenga film transparente en el lugar de destino. No será necesario en este caso contar con una funda o bolsa para bicicletas pues no hemos encontrado en ningún caso compañías de autobuses que nos exijan cubrir el embalaje realizado con film.

  • Ventajas: En nuestro país existen varias empresas de autobuses que cubren entre todas ellas con líneas de larga distancia prácticamente la totalidad del territorio peninsular,  por lo que las combinaciones posibles son muchísimas a la hora de planificar nuestro itinerario.
  • Inconvenientes: La necesidad de comprar con antelación nuestro billete de cara a reservar plaza para nuestra bicicleta pagando el suplemento contemplado para la misma, debido a la poca capacidad (de 3 a 4) que suelen ofertar para el transporte de bicicletas. La saturación de bicicletas, en lugares muy transitados, como en los inicios y en el final de los Caminos de Santiago, hace complicado conseguir autobús de no comprar los billetes con mucha antelación. A pesar de tener nuestra plaza para bicicleta reservada y pagada, es posible que a la hora de subirla al autobús, la bodega del mismo se encuentre prácticamente ocupada y no hayan dejado espacio para nuestras bicicletas.
  • Nuestra experiencia: Hemos utilizado muchas veces este tipo de transporte y las experiencias siempre han sido positivas. Es cierto que hemos encontrado en ocasiones conductores a los que no les agradaba nada tener que llevar nuestras bicicletas, pues ello les obliga a poner cierto orden en la bodega del autobús para que quepan los equipajes de todos, pero nada más.

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Tren. Es aún el transporte menos adaptado que existe en nuestro país en cuanto al transporte de bicicletas. En los trenes de larga distancia, que son los que por necesidad un cicloturista deberá tomar, sólo se permiten las bicicletas desmontadas y dentro de una funda siempre que no superen unas dimensiones determinadas. En cuanto al espacio, deberemos velar por ubicarla a ser posible con ayuda del personal de renfe, en el sitio donde menos molesten a los demás viajeros (ya que no cabrá en los espacios que el tren ofrece para las la maletas), y estar muy pendiente de ella, pues la existencia de un vagón dedicado al transporte para bicicletas brilla por su aunsencia. Con suerte podremos encontrar trenes de media distancia, en los que no tenemos por que llevar nuestra bicicleta desmontada, pero en los que el número de bicicletas sea limitado, con la única existencia de un pequeño departamento para unas 3 bicicletas colgadas. Aquí podrás encontrar toda la información que Renfe pone a disposición de los usuarios de cara al transporte de bicicletas. Además, en nuestro país la red de trenes no cubre en su totalidad el territorio peninsular por lo que éste tipo de transporte no está al alcance de todos. En cuanto a otros países, en los cercanos (Portugal, Francia) nos encontraremos más de lo mismo, salvo excepciones, como por ejemplo, la línea de trenes regionales (TER) con vagones adaptados al transporte de bicicletas en el Valle del Loira, mientras que en países como Suiza, Alemania u Holanda, la integración de la bicicleta en el tren, llega hasta tal punto, que puedes subirte al tren incluso con las alforjas puestas. Por último, a la hora de viajar en tren es conveniente evitar trayectos internacionales si es posible, pues el hecho de ir de un país a otro suele encarecer mucho el precio de los billetes. A ser posible, es aconsejable viajar a ciudades fronterizas, para tomar un nuevo tren al otro lado de la frontera, por ejemplo, entre España y Francia, los casos de Irún y Hendaya.

  • Ventajas: En los países centroeuropeos de gran tradición ciclista, es muy sencillo moverte en bicicleta a lo largo de su red de líneas de tren. Es muy cómodo siempre que existan las facilidades necesarias para el transporte de bicicletas.
  • Inconvenientes: En el caso de países como el nuestro, o nuestros vecinos, las condiciones exigidas para el transporte de bicicletas en trayectos de larga distancia (siendo necesario su desmontaje y su embalaje en funda) que incluso pueden incluir transbordos, así como el espacio inexistente para las mismas dentro del tren, hacen que el traslado en tren al inicio de la ruta pueda convertirse en toda una odisea. En España, su uso queda limitado a ciertas partes del territorio, y suele ser una opción más cara respecto a otras opciones de transporte.
  • Nuestra experiencia: En nuestro caso hemos utilizado el tren en diversos países, como Francia (Capítulo 1, Cien mil pedaladas: La Loire à Vélo), la cual atravesamos en tren hasta el punto inicial del itinerario cicloturista que transcurre a lo largo del Loira, donde vivimos una auténtica odisea, tanto dentro de los trenes, donde las bicicletas debían ir desmontadas y en fundas, y además no encontrábamos espacios para ubicarlas, teniendo que viajar en muchas ocasiones de pie junto a ellas sujetándolas entre las puertas de los vagones, como fuera de ellos, a la hora de realizar los transbordos en las estaciones de tren, normalmente con muy poco margen de tiempo, y teniendo que trasladar las bicicletas empaquetadas y todo el equipaje desde un tren a otro, pudiendo ser necesario recorrer largas distancias y superar varias escaleras en el proceso. Nuestra conclusión es que en los trenes de larga distancia en nuestra zona (España y países vecinos) no se fomenta para nada el transporte de bicicletas, siendo la mejor opción evitarlos si es posible. Sin embargo, en países como Suiza, Alemania u Holanda (El Danubio en bicicleta -Danube bike trail- anterior a la serie de Cien mil pedaladas y en el Capítulo 4, Cien mil pedaladas: A lo largo del Rin) no encontramos ningún tipo de problemas, pudiendo viajar con comodidad en todas las ocasiones.

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Avión. Se trata de un medio de transporte  indispensable si queremos realizar un viaje que implique grandes traslados como puede ser cualquier viaje a lo largo de Europa. Con él podremos recorrer grandes distancias en poco tiempo y reducir los días de nuestro viaje destinados al traslado en solo dos, uno de ida y otro de vuelta. No obstante, si no has viajado nunca con tu bicicleta en un avión, hemos de conocer con antelación, que no en todos los vuelos las compañías lo permiten, y que el suplemento que hemos de pagar por llevarlas es bastante elevado, suponiendo a veces incluso más que el propio billete. En cuanto al embalaje, os aconsejaremos realizar un proceso parecido al explicado en el caso de viajar en autobus. En esta ocasión utilizaremos papel higiénico (un paquete de unos 12 rollos), cinta americana o cinta de PVC (1 o 2 rollos) y film (unos 3 o 4 rollos). Estos tres componentes son sencillos de encontrar en cualquier supermercado situado en las proximidades del aeropuerto, son económicos y además son desechables a la llegada. Para embalar nuestra bicicleta, primero, quitaremos las ruedas (y las desinflaremos), el sillín, los pedales y el manillar fijándolos al cuadro con cinta americana o con cinta de PVC,  segundo, protegeremos todos los componentes delicados y las aristas de la misma con rollos de papel higiénico fijados con cinta americana o cinta de PVC, tercero, envolveremos todo con film transparente hasta que nuestro paquete quede lo suficientemente consistente y, cuarto y último, para evitar problemas, cubriremos el paquete con una bolsa para bicicletas, ligera, de tela, que podamos plegar y transportar fácilmente en nuestras alforjas a lo largo de la ruta. Hemos de decir de nuevo que este embalaje es el más económico y efectivo que hemos probado, así como el más fácil de llevar a cabo dentro de nuestra logística.

  • Ventajas: La posibilidad de realizar un largo desplazamiento en pocas horas, lo que nos va a permitir en la mayoría de los casos, comenzar la ruta al dia siguiente con el menor cansancio acumulado posible como consecuencia del traslado inicial.
  • Inconvenientes: Hemos de proteger muy bien nuestra bicicleta a la hora de embalarla, pues suelen sufrir golpes por su tamaño en los traslados de equipaje dentro de los aeropuertos. Los precios de los suplementos por llevar bicicletas en avión suelen ser bastante caros.
  • Nuestra experiencia: En nuestro caso, hemos transportado las bicicletas en el avión con nosotros en cuantro ocasiones durante dos viajes, en “El Danubio en bicicleta -Danube bike trail- anterior a la serie de Cien mil pedaladas” entre Madrid y Frankfurt, y entre Frankfurt y Madrid, y en el “Capítulo 4, Cien mil pedaladas: A lo largo del Rin”, entre Madrid y Zurich, y entre Amsterdam y Madrid. Todo fue bien excepto en dos vuelos, en uno de ellos, el primero de todos (Madrid-Frankfurt), debido a un embalaje realizado sin experiencia, sufrimos problemas mecanicos en una de las bicicletas, y en el otro (Madrid-Zurich), la compañía dejó parte de nuestro equipaje en Madrid, para enviarlo en un vuelo de las mismas características 6 horas más tarde, al no haber calculado bien el peso del equipaje total a introduccir en la bodega de nuestro avión. Aquello nos supuso una nueva odisea que cambiaría todos nuestros planes iniciales, así como momentos de elevada ansiedad hasta que nos informaron de lo sucedido tras insistir en atención al cliente para objetos perdidos del aeropuerto de Zurich. A persar de aquella experiencia seguimos pensando en que el avión es la opción más viable para este tipo de viajes.

En nuestro blog, hemos dedicado una entrada a este medio de transporte titulada “Transportar tu bicicleta en avión” con más información, como por ejemplo los cargos por facturar una bicicleta en las distintas aerolíneas, así como el límite de peso permitido por bicicleta en cada una de ellas.

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Ferry. En ocasiones es necesario tomar un ferry de costa a costa, siendo el transporte de bicicletas en estos casos muy sencillo. Como en la mayoría de los medios de transporte, las bicicletas pagan un suplemento, sin embargo, el viaje se suele hacer de una manera mucho más cómoda, pues podremos dejar nuestra bicicleta con todo su equipaje montado en la bodega del barco junto al resto de vehículos, amarrada normalmente con cuerdas o citurones de seguridad a los laterales de la misma o a barras habilitadas para ello.

  • Ventajas: Nos permite afrontar cómodamente un traslado sin necesidad de desmontar nuestra bicicleta, pudiéndola dejar incluso con todas nuestras pertenencias acopladas.
  • Inconvenientes: No hemos encontrado inconvenientes en cuanto a este tipo de transporte tan particular.
  • Nuestra experiencia: En uno de nuestros viajes (Capítulo 3, Cien mil pedaladas: Cruzando la RDA) tuvimos que tomar un ferry de Rostock (Alemania) a Gedser (Dinamarca), no encontrando ningún tipo de problemas.

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